Hace tiempo que piensas distinto. Solo quieres volar, ver a través de la misma ventana que lo hacen otros, pero a través de tu mirada, no de la suya. Te gustaría, gritarles sin tener que alzar la voz para ello, susurrarles al oído lo importante, y que eso no sea un pretexto para responder que aún no se han enterado.
Gritar porque te apetece, no de rabia, ira o desesperanción. Que aquel al que tu voz alcance, piense que enloqueciste, y reírte de ese necio que cree es peligroso pensar como pocos lo hacen. Te gustaría sentarlos y que te rodeen en un circulo, y tener respuestas para todos y que dejen de juzgar de una vez, aquello que nadie, esta preparado para poner en una balanza. Te caes, y muchos de ellos, están ahí, aunque algunos van y vienen, porque todos nos desviamos buscando un terreno más llano. Ven la piedra una y otra vez, las heridas que has tenido que sanarte cada día, pero no se preguntan, ni parece importarles como lo hiciste. No observan, no preguntan, solo se apresuran a quitarse esa molesta china del zapato, que creen que no volverá, pero el agujero sigue ahí, y acabará agrandándose hasta hacer que tropiecen. Entonces y solo entonces, te preguntaran como te has levantado y escucharan con atención aquello importante que una vez más les susurras al oído.
@Vanessa Belizón
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