Si te dan, agradece:
Gracias Purificación García Díaz por tantas emociones, por hacerme sentir tanto y mostrar sin reservas, que una vida no lo es tal, sin sentimientos.
La raíz de la memoria
Una historia íntima, distintiva, como la raíz que cada cual deja en la tierra, y que va alimentando a lo largo de su vida. Narrada en primera persona, (Una no imagina que pudiera ser de otra forma); la palabra resiliencia, que en principio parece que nos introduce al resto de la trama, juega un papel a lo largo de la novela, que va mucho más de lo que en principio parece una pequeña reflexión de su autora y que es también, una de las principales protagonistas.
Alda, una mujer joven, inteligente, liberal, progresista, valiente, tierna, luchadora, soñadora, e inconformista. Sí es cierto, también es débil y se duele (no lo he olvidado), simplemente creo que son rasgos que no definen a una persona. El personaje de Alda, nos introduce en un mal común para la mayoría de nosotros, la enfermedad. Pero ella, en su evolución como personaje, nos hace recapacitar con su actitud; existen desgracias consideradas menores, y que a menudo, hacemos que todo gire en torno a ellas.
La voz que narra y es protagonista, nos muestra los distintos caminos que una persona sigue, para intentar ponerse en el lugar de otro. Así unas magdalenas recién hechas, no harán que una enferma pueda curarse, pero su olor y sabor conseguirán por unos momentos que sus sentidos, perciban algo placentero y se olviden, de aquello que no lo es. El mismo efecto han producido en mí la aparición de estas al toparme con ellas en el relato; suavizar, endulzar y aromatizar momentos tan duros como la realidad a la que nos llevan. Nada más duro que identificar lo real, y nada más dulce para mitigar lo irremediable, que evocar el recuerdo del olor que desprenden por ejemplo, unos bizcochos recién hechos.
Vuelve Mildred, vuelve la figura de la madre, la amistad y el amor maternal imprescindibles para una mujer. Relaciones que han de ser un apoyo indispensable y que se ven truncadas por el tiempo, que a veces no todo lo curan La desazón de ver llegar la felicidad de los demás mientras ves cómo se marcha la tuya. De ver como florece una sonrisa en un rostro imbatible, mientras el tuyo se marchita. Reunir el coraje para continuar con aquella tarea, de crear mejores momentos para los demás, mientras sabes que tus mejores momentos no volverán a repetirse. Tomar distancia, no solo físicamente, sino también de un corazón, en el que creías que podrías permanecer para siempre. Si no admiten, sino se identifican con alguna de estas imágenes, tal vez es que sean afortunados, o por el contrario puede que, realmente nunca se hayan sentido verdaderamente vivos y que nunca hayan sangrado al pincharse.
Y al final emprendemosv un viaje en el que ves cualquier paisaje borroso, o eso es lo que deseas. Todos deseamos que alguien nos espere cada primavera con la ilusión de contemplar, como el azul violáceo de las jacarandas se entremezcla con las blancas nubes. Reflexionas y te das cuenta, que el sol, brilla para todos.
Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe. Dijo Wilde y cita en su novela la autora.
©Vanessa Belizón

Es una reseña bellísima, querida amiga y compañera. Muchísimas gracias por estas palabras que llenan de emoción mi madrugada. Eres enorme.
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