Así eras
Cuando yo era pequeña el Carnaval era otra cosa. Mi hermana y yo paseábamos de la mano de mis padres entre grandes multitudes de personas que llenaban las calles principales de mi pueblo. Que te contagiaban de alegría con los ruidos de silbatos, serpentinas, papelillos e ingeniosos disfraces.
Ahora cuando camino por la calle y veo los papelillos de colores recuerdo con una sonrisa como durante años esos paseos eran los más divertidos . A mí hermana y a mí nos entusiasmaba encontrarnos con los más variopintos personajes; una negra culona, un payaso con corbata enorme, una turista con una gran Pamela rosa …¡En nuestras salidas de carnaval todo era posible ¡¡ Hasta que una bruja con una nariz con verruga te regalara una manzana de caramelo!
¡Eras maravillosa abuela! ¡El carnaval era tú fiesta! En cuanto ya todos te reconocían detrás de tú disfraz de bruja fea, o ya todos nos habíamos reído de ver cómo meneabas ese enorme culo que te hacías con la almohada desaparecías y al poco tiempo aparecías vestida de payaso o debajo de una Pamela rosa y con unas gafas enormes para reírte de nuevo de todos ,¡ y siempre nos llenabas los bolsillos de papelillos! ¡Y siempre nos sacabas una sonrisa que nos duraba días ¡
Por todo esto y por tú espíritu siempre alegre hasta en las adversidades todos han de recordarte siempre. De ti sin duda, pues muchos dicen que siempre me río a pesar de todo , heredé lo mejor que tenías. Los que nos conocen a las dos saben que no solo llevo tú también tú nombre, y que no solo me parezco a ti físicamente. Me dejaste tú fuerza, tus ganas de reír, de vivir y me enseñaste “ Maruja” a ser una mujer valiente.
Cada Febrero cuando caen sobre mi los papelillos, miro al cielo, porque sé que mi brujita fea, me llenará por otro año más mis bolsillos de sonrisas que me harán como ella era, una mujer fuerte.
©Vanessa Belizón
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