Anaqueles
Danzad bailarinas de las letras y artes
Llegad a la puerta del gran museo,
Aprender de la esencia de aquellos sabios,
Honrad con alegría, leed sus pergaminos
Suenan tambores.
Silencio en los pasillos
El de la danza,
Susurros de un ilustre
¡Lo fue Calímaco!
Sabios sacerdotes transcriben rollos de papiro,
En un mundo nuevo
Templo de sabios, poetas y eruditos,
Consagrado a vosotras ¡Oh musas!
Danzad bailarinas de las artes, de las letras
De la música y el mundo antiguo,
Aprended de los sabios ¿Quién eran?
Siete fueron nombrados allá en Grecia
Accidentes del alma en un ser humano,
Lo importante, el fundamento
La Forma y materia
Tambores se oyen
Llega el rey magno,
Mente de griego y
Espíritu bárbaro
¡Oh ciudadanos! Negáis a las musas,
La batalla del hombre,
Su lucha ancestral,
Sacerdotes negocian, saquean
Dedican su vida al saber ignorado,
Ineptos tumbados en piedras
Descansan y buscan cobija en la sombra
¡Nunca llueve!
Ladrillos deteriorados por el tiempo que pasa,
Letras desgastadas en los dedos
De aquel que leyendo se hizo erudito
Danzad bailarinas de sus letras,
Bailad bajo un fuego intencionado
¡Clamad a Minerva nos ayude!
Que detenga una guerra por orgullo,
Combatida en honor a la pelea
Mueren dentro aunque no arden sus ideas,
Las de Arquímides, Euclides y Apolonio,
Viajan por el viento sus cenizas,
Que tiznan un papiro no lacrado
No olvidad a aquella musa
Que no es diosa,
Inspiradora de la ciencia y las estrellas
Natural de Egipto ¡oh Hipatía!
Bella Alejandría mal tratada,
Por aquellos que vestían con sotana,
El credo masacró a la inteligencia,
Verdugos que pisaron a una rosa,
Y quemaron sus restos en la hoguera
Danzad bailarinas de sus letras,
Bailad bajo un fuego intencionado
¡Clamad a Minerva nos ayude!
Que detenga una guerra por orgullo,
Combatida en honor a la pelea
Anaqueles vacíos en el templo,
Un rastro nunca más hallado,
Sino que se repite en nuestra historia
¡Sigue ardiendo Alejandría!
¡Caen piedras!
©Vanessa Belizón
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