¡Hola Vane!
Sé que hace poco más de un mes, y lo sé de primera mano… ¡Has cumplido siete añazos! Tal vez, no sabes que también yo ese día he cumplido años, algunos más de los que tienes tú, pero según dicen muy bien llevados. Tal vez al saber esto, creas que es pura coincidencia, pero cuando llegues al final de esta carta que te escribo habrás descubierto que no lo es; entenderás, qué yo, es decir tú, nosotras tenemos más cosas en común además del día de nuestro cumpleaños ¡Felicidades princesita!
Tengo que confesarte algo, la idea de escribirte hoy, no ha sido mía. Ya ves que cosas, a pesar de que ya casi hemos soplado bastantes velas de la tarta, seguimos estudiando y formándonos para mejorar siempre. Igual empiezas a sorprenderte al saber esto, pero piensa que hace apenas un año que sabes leer y sin embargo ya tienes claro que no puede haber nada más divertido en el mundo que leer historias y cuentos ¡Date unos meses! Te queda muy poquito para descubrir algo que nos encanta a las dos y que nos acompañará para siempre ¿No crees que es genial?
No pienso advertirte de nada peque, ni ahorrarte ningún momento. No me importa que pienses que me, o te he convertido en un ser egoísta. 30 años después de nuestro séptimo cumpleaños todo lo acontecido, han conformado la persona que soy hoy. Tan igual pero tan diferente a ti…
Te podría decir que tengas siempre los ojos bien abiertos, el corazón presto para el amor (nunca tengas prisa en enamorarte), la mente para el conocimiento, pero no es necesario porque lo harás muy bien pequeña. Tu mirada se irá haciendo más flexible, más tolerante, según vivas experiencias en ti misma; aprenderás que no todo tiene un por qué, y a veces las cosas son porque son y está bien que así sea, aunque creas que todo debe tener una explicación. Descubrirás que el color de cada día, depende de cómo tú lo quieras pintar y que también algunas cosas como una palabra, una canción o una mirada te ayudarán a esbozar una sonrisa.
Sigue disfrutando de las personas que te quieren. El tiempo nunca te parecerá demasiado para estar con nuestra hermana, Brunito (Lo que se desea al soplar una vela, al final puede acabar cumpliéndose) y con mamá. Aunque te parezca increíble, hoy los amas infinitamente más de lo que ahora lo haces. Sé cómo eres (como ibas a ser sino), y confía en mí, no intentes cambiarnos, porque ser tú, ser yo, te servirá siempre; en lo fundamental sigo siendo tú, aunque tal vez ahora sonrío más.
Seguramente te sientes decepcionada porque no he resuelto esas dudas que están dentro de tu pequeña cabecita como si serás maestra cuando crezcas, si seguirás viviendo en el mismo sitio donde naciste, cuándo dejarás al fin de hacerte pis en la cama, si dejarás de ser tan tímida y miedosa... Solo recuerda que a pesar de que creas que a veces sufres demasiado, si hoy estás leyendo mi carta, si estoy escribiéndote, es porque nada es tan grave como ahora te lo parece.
Gracias por no renunciar a tus sueños nunca, por no rendirte y por estar aquí, todavía conmigo, por hacerme crecer.
Con todo nuestro amor
Vane
©Vanessa Belizón
Muy bonito 😍 😍😍
ResponderEliminar